Hay aproximadamente 15 millones de supervivientes del cáncer en los Estados Unidos, muchos de los cuales tienen menos de 21 años de edad.

El cáncer infantil es la segunda causa de muerte de niños en México y se ha convertido en la segunda causa de muerte entre la población de 1 a 19 años de edad. El cáncer infantil es curable en un alto porcentaje, sin embargo, las secuelas del mismo pueden durar hasta 25 años.

Para evitar una recaída en los niños que han librado el cáncer, dar seguimiento a la evolución de su salud es de suma importancia, de esta forma se lleva un control. El problema radica que después de ganar la batalla contra el cáncer y terminar con los síntomas, los padres, junto con el niño, abandonan cualquier tratamiento consecuente.

Existe el riesgo de desarrollar efectos secundarios a largo plazo y tardíos, a causa del tratamiento contra el cáncer. Los efectos tardíos son afecciones que continúan o se desarrollan 5 años o más después del diagnóstico de cáncer. Algunos efectos tardíos no aparecen hasta muchos años después de completado el tratamiento contra el cáncer. Es importante que se conozcan los posibles efectos tardíos vinculados al cáncer y su tratamiento. También ayuda conocer cuáles son las pruebas de detección recomendadas que pueden ayudar a detectar afecciones de forma anticipada, cuando pueden ser más tratables.

Según la revista Journal of the American Medical Association, la probabilidad de aparición de segundos tumores es muy alta, también se asocian problemas circulatorios así como alteraciones respiratorias a las secuelas del cáncer, incluso ya pasados 25 años de haberse diagnosticado.

Cualquier tratamiento contra el cáncer puede causar efectos tardíos, incluidos la quimioterapia, la radioterapia, la cirugía y el trasplante de médula ósea/células madre. El riesgo que tiene un niño de desarrollar efectos tardíos depende de diversos factores:

  • el tipo y la ubicación del cáncer;
  • la zona del cuerpo tratada;
  • el tipo y la dosis de tratamiento;
  • la edad del niño cuando recibió tratamiento;
  • los antecedentes genéticos y familiares;
  • otros problemas de salud existentes antes del diagnóstico del cáncer.

Orientar y educar a nuestros hijos para que disfruten y mantengan hábitos saludables de alimentación y de ejercicios físicos.

Pruebas científicas demuestran que existe una relación entre el sobrepeso y la obesidad de los niños y los cánceres de esófago, riñones, endometrio, páncreas, mama y sistema gastrointestinal.

 

  • A pesar de que los procesos de detección y curación del cáncer han evolucionado en las décadas subsecuentes, las secuelas de éste siguen presentes
  • Los efectos secundarios que se han detectado en la población que ahora cuenta con una edad de entre 25 a 60 años, han disminuido
  • Otro factor importante que determina la severidad de las secuelas es el tipo de tratamiento y la edad de su aplicación, así como las características del cáncer padecido
  • Respecto al tiempo, es una estadística que depende mucho sobre la duración del tratamiento, porque hay casos en los que no hubo constancia.

¡Te invitamos a ser parte de Fundación por los niños con cáncer Movimiento Ras!